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Dos de cada 10 personas con trastornos alimenticios mueren
Las cifras de personas que padecen trastornos alimenticios va en aumento en México y el mundo, aunque son poco precisas; en países desarrollados y grandes ciudades representan casi cuatro por ciento de la población.
Ciudad de México.- Muchas personas hacen de la comida su enemigo principal: se castigan con un ayuno por días para bajar esos "horribles 20 kilos" que creen tener de más, o comen de forma desmesurada cada hora o minuto para olvida su "vacío" y el aislamiento en que viven.
Las cifras de personas que padecen trastornos alimenticios va en aumento en México y el mundo, aunque son poco precisas; en países desarrollados y grandes ciudades representan casi cuatro por ciento de la población.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) tiene clasificadas a la bulimia y a la anorexia nerviosa así como la obesidad como trastornos de la alimentación.
Al menos dos de cada 10 que las padecen pierden la vida por inanición, suicidio o complicaciones médicas, precisó en entrevista Alfredo Zúñiga Massieu, director médico de Eating Disorders México, clínica especializada en su tratamiento.
El médico cirujano por La Salle y especialista en trastornos de la alimentación resaltó que pese a la falta de un censo o estadística nacional de esos trastornos se sabe que esos males son los de más rápido crecimiento a nivel mundial, mientras que la anorexia es la de más alta mortalidad en el campo de la salud mental.
Sólo 40 por ciento de quienes tienen estos trastornos se recupera de manera completa y al menos otro porcentaje igual continúa con él toda su vida, precisó la jefa de Enseñanza de la Coordinación de Servicios Modulares en el Centro Médico 20 de Noviembre del ISSSTE, Marta Georgina Ochoa Madrigal.
En entrevista la especialista en psiquiatría y paidosiquiatría destacó que hasta seis de cada 10 pacientes con estos trastornos tienen rasgos obsesivos en tanto que 20 por ciento presenta timidez y dependencia.
La anorexia al igual que la bulimia se caracterizan por el miedo al aumento de peso. La primera, abunda, es una restricción de los alimentos, abundó Ochoa Madrigal.
"La comida es mi enemigo, puedo verla y olerla pero nunca tocarla", dice el "credo" de un blog en Internet por "Ana" y "Mía", como se les conoce a quienes tienen bulimia y anorexia, y para quienes "la comida es como el arte... sólo para mirarla". Sigue "La comida... dos...mirarla"
"Debo pensar en ella cada segundo, minuto, cada hora en el día y las formas de evitarla. Seré delgada a cualquier precio es lo más importante para mí", se repiten quienes de forma voluntaria se agregan a estos espacios en Internet para recibir consejos sobre cómo bajar de peso.
Las personas con anorexia, señala Ochoa Madrigal, deciden en algún momento dejar de comer, "se imponen esta situación de estar delgada, verse más esbeltas. Hacen todo lo posible con ayunos, ejercicios, el uso de laxantes. Dejan de comer por algún tipo de método restrictivo o compulsivo".
"No debo caer en esa tentación -comida-, si lo hago y me permito estar en ese estado de debilidad y esa cueva, me voy a sentir culpable y me castigaré por haber fallado", continúa el texto consultado en la red por mujeres que a diario tienen una imagen distorsionada de su peso y complexión.
Este padecimiento, refirió la especialista del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE), se presenta en su mayoría en mujeres de los 12 a los 25 años de edad y por cada 10 de ellas se tiene el caso de un varón con el trastorno.
La bulimia se puede traducir como "hambre extrema" y en este caso la restricción de la comida es remplazada con "atracones". lo que después desata culpabilidad y se produce el vómito, agregó Ochoa Madrigal.
Este comienza en la mayoría de los casos en un periodo de edad superior a los 17 años y se considera como tal cuando la provocación del vómito es constante, explicó la especialista.
La obesidad es otro desorden alimenticio y en él están los comedores compulsivos, dijo la experta, ellos tienen una pérdida de control y no pueden parar de comer en todo un tiempo.
"Soy adicta a la comida, es mi droga. Como por ansiedad, por pena, por estrés, hasta por alegría. La comida gobierna mi vida", revela "Eva" en un foro en la red donde pide ayuda a personas que como ella ingieren alimentos cada hora.
Ingieren grandes cantidades y el aumento de peso es muy obvio, señala al destacar que lo hacen de forma obsesiva y no tienen sentido de saciedad.
"Empecé a comer de manera destructiva. Empezaron los atracones. Sentía mucha culpabilidad por darme un atracón. Estaba dialogando con la comida, luchando con ella, intentando controlarla. En mi cabeza está la adicción y la obsesión, hablándome continuamente para que coma", narra "Armando" en un blog de comedores compulsivos.
Los trastornos alimenticios, agregó Ochoa Madrigal "son multifactoriales". Se desatan de una serie de antecedentes que van desde la genética, la familia, el estrés, la personalidad, desarreglos hormonales y el factor sociocultural.
En la mayoría de los pacientes destaca que provienen de familias disfuncionales o con mucha rigidez; son personas dependientes y aisladas, además la presión social de un ideal de belleza contribuye. agregó.
A su vez, Zúñiga Massieu resaltó la problemática de que a nadie se le ha enseñado qué hacer con sus emociones por lo que se reprimen en el inconsciente y buscan una salida que pueden ser los trastornos alimenticios.
Por ello, el problema va en aumento y los costos son altos pues se requiere de un tratamiento multidisciplinario donde intervienen nutriólogos, endocrinólogos, psiquiatras y médicos internistas.
Fuente: www2.milenio.com |